Interesante propuesta, la que nos acerca este joven autor, que và surgiendo como un nuevo exponente teatral de la comunidad judía que tiene tanto arraigo en nuestro país, resaltando sus costumbres y comportamientos, pero con una mirada fresca y moderna, alejada de las solemnidades.

La shikse, es la palabra que la colectividad judía, utiliza en forma coloquial, para referirse a la empleada doméstica. En la obra, la shikse es María, interpretada en forma magistral por Mariela Kantor. María es paraguaya, llegó a Buenos Aires, desde su Asunción natal y su primer destino fue una pensión de la calle Entre Rìos.

Al poco tiempo, consiguió trabajo como mucama en la casa de la familia Sucovsky y sigue allì desde ese dìa, dedicó su vida a esa familia, acompaño el crecimiento de los dos hijos del matrimonio, teniendo un rol clave en la crianza de ellos, con el correr de los años, ya se siente una integrante más de la familia y como muestra de fidelidad, se presenta ante un tribunal rabínico con el objetivo de convertirse al judaísmo.

La dramaturgia es inteligente, los espectadores forman parte de ese tribunal, que debe evaluar si María ha hecho los méritos suficientes, para aceptar su pase al judaísmo.

La cuarta pared de derriba rapidamente, ya que Marìa se dirige en forma directa al público, para contar sus vivencias a lo largo de estos años con los Sucovsky, su relación con lo patrones, con la bobe, con el zeide y con los ñiños, los viajes junto a la familia a Miramar, a Florianopolis y a Maceio y anécdotas varias, vividas en tantos años de convivencia

El relato tiene momentos muy graciosos y el espectador entregado a la actuación de María, responde con risas desde el minuto inicial.

La shikse, busca convencer al tribunal, para que la acepten y su exposición, incluye cocinar knishes en vivo, en esta tarea recibe colaboración del público y también exhibir sus dotes para bailar rikudim, una típica danza hebrea. Todo vale, para impresionar al jurado y aumentar su porcentaje de judaísmo.

La actuación de Mariela Kantor, es magistral, con un dominio absoluto de la escena, causando mucha gracia su tonada paraguaya y su intento de dominar palabras en idish. Impresiona su gestualidad y sus movimientos. Con su calidez, logra una empatía total con el público que la adopta enseguida y es cómplice de sus acciones en todo momento, en una palabra, se pone al público en el bolsillo.
Una interpretación magnífica de Mariela, mostrando a pleno sus dotes actorales, ya q, también canta, baila y todo lo hace con una sonrisa y una precisión que asombra. Realmente una elección inmejorable, la del autor, para el protagónico de la obra.

Si bien estamos en presencia de un unipersonal, la Shikse, no está sola en escena, debemos mencionar a Ignacio Goya y Sebastián Marino, que son los que acompañan musicalmente a la protagonista y en algunos pasajes, actúan con ella, cumpliendo un papel importante.




La escenografía, es más bien desprovista, el escenario es pequeño y el centro es dominado por una especie de trono rojo, con una estrella de David luminosa en la parte superior. El trono a su vez, tiene alguna adpatación muy ingeniosa, para transformarse en mesa, para preparar los knishes.
La puesta es ìntima y bella, en esto tiene mucho mérito el diseño de luces de Florencia Peralta y la mùsica original a cargo de Sebastián Aldea, que aporta mucho a la puesta.

En definitiva, estamos en presencia de una propuesta muy interesante. Tiene muchos guiños para la comunidad judía, que sin dudas se identificará mucho con cada historia que cuenta la shikse, pero la obra igualmente será muy difrutada por los goys ( asì se llaman desde la colectividad, a los no judìos ), ya que es una historia que en tono de comedia y con muchos momentos graciosos, dejá también lugar par la reflexión, ya que bajo la superficie de risas, aparece la historia, de una chica humilde, que se alejó de su país y sus afectos, consagrando su vida y postergando sus deseos, para servir a los demás.

La Shikse, pieza que sin dudas recomendamos,  gracias al boca a boca, está teniendo un gran suceso de público, arrancó la temporada con una sola función los dias Sàbados y tuvo que pasar a función doble ese día, debido a la demanda, que hace que se presente con localidades agotadas. Por eso no extraña que al final de la función, los espectadores despidan a la protagonista, con un cálido y prolongado aplauso, agradecidos por el hermoso momento teatral vivido.